Su nombre nace de dos voces que se buscan desde siempre: Tay — el tiempo que fluye sin prisa, como el río que no necesita llegar — y Mará — la naturaleza viva que todo lo envuelve y transforma.
Quien llega a Taymará deja de contar las horas. Puede escuchar el latido de la tierra bajo sus pies, sentir cómo el bosque respira al caer la tarde y redescubrir la armonía olvidada entre el cuerpo, el silencio y lo esencial.
Porque el verdadero descanso no se mide en horas. Se mide en momentos que permanecen.
Cada espacio lleva un nombre en lengua Muisca, la lengua ancestral del altiplano cundiboyacense — la misma tierra donde estamos.
Suites Contenedor · Parejas · Deck de guadua · Jacuzzi privado
El más escondido, el más privado. Contenedor marítimo transformado en refugio de lujo con deck de guadua y jacuzzi privado. Llegar a Güe es desaparecer del mundo.
Una cualidad única — al aplaudir desde su deck, el eco regresa dos veces. Los muiscas entendían el sonido como una manifestación sagrada del territorio. Tinan es el glamping que le habla de vuelta.
Contempla el estanque reservorio y el árbol central de la propiedad. Xiua es el reflejo — el agua que devuelve la imagen del mundo invertido. Perfecta para quienes buscan contemplación.
Mira hacia la colina donde el sol cae cada tarde. En lengua muisca, Ocàta es el tiempo entre el atardecer y la medianoche — el momento más sagrado del día. Cada tarde en Ocàta es un ritual único.
La casa principal de Taymará. Desde donde se ve el arcoíris, el centro desde donde todo converge. Perfecta para grupos familiares, retiros corporativos o celebraciones especiales. Vista panorámica a las montañas de Paipa.
Suites Guadua · Próximamente · En construcción
Cuatro refugios de guadua con techo en arco parabólico integrados al paisaje natural. Sué orientado al atardecer. Chaquén con vista al valle. Fu y Nenca dentro del bosque de pinos donde el viento compone su melodía.
Quicha · Tibà
en camino
Quicha — camping bajo las estrellas para quienes eligen dormir más cerca de la tierra. Tibà — choza museo que rinde homenaje a la memoria campesina boyacense.
Cada rincón del predio tiene nombre, historia y propósito. Diseñados para que te detengas, respires y reconectes.
En la cosmovisión Muisca, Tigua evoca el encuentro alrededor de la mesa sagrada. Nuestro restaurante tiene una estufa de carbón en su centro — ese fuego ancestral que transforma los ingredientes de nuestra tierra en experiencia.
"Bienvenidos a una mesa donde el paisaje también se saborea"
El predio de Taymará es un ecosistema vivo. Cada espacio tiene nombre, historia y un propósito en la cosmovisión Muisca.
A solo 3 horas de Bogotá por la doble calzada. En la ruta natural del corredor turístico de Boyacá, con acceso fácil desde Tunja y Duitama.
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